No todas las casas reciben sol directo, pero eso no significa quedarse sin verde. Estas cinco plantas se adaptan muy bien a la luz indirecta:
Sansevieria (lengua de suegra): casi indestructible, aguanta rincones oscuros y riego mínimo. Potus: crece rápido y perdona los olvidos de riego. Zamioculca: brillante y resistente, ideal para principiantes. Helecho: le gusta la humedad y la sombra. Aglaonema: aporta color aunque reciba poca luz.
La clave con poca luz es no pasarse con el agua: la tierra tarda más en secarse, así que regá menos seguido. Ubicalas cerca de una ventana con luz filtrada y limpiá las hojas de vez en cuando para que aprovechen mejor la poca luz que reciben.
