La maceta no es solo decoración: define la salud de tu planta. Lo primero, sí o sí: que tenga agujeros de drenaje. Sin eso, el agua se acumula y las raíces se pudren.
Sobre el material: el barro y la cerámica sin esmaltar dejan respirar la tierra y son ideales para suculentas y cactus. El plástico retiene más humedad, perfecto para plantas que quieren tierra siempre algo húmeda como los helechos.
El tamaño importa: al trasplantar, pasá a una maceta apenas más grande que la anterior (2-3 cm más de diámetro), nunca a una enorme. Una maceta demasiado grande retiene mucha agua y la planta gasta energía en llenar el espacio en vez de crecer.
Según el material, cada maceta sirve para algo distinto
Macetas de barro (terracota)
Ideales para: plantas que necesitan que la tierra se seque rápido entre riegos. Ejemplos: cactus y suculentas. El barro respira y evapora el exceso de humedad.
Macetas rotomoldeadas (plástico / resina liviana)
Ideales para: interiores. Son súper livianas, fáciles de mover y muy decorativas. Retienen más la humedad.
Macetas de fibrocemento
Ideales para: exteriores amplios, balcones y terrazas con viento y sol. Son pesadas, firmes y resistentes a la intemperie.
Macetas de cerámica
Ideales para: repisas, muebles pequeños y centros de mesa. Aportan color, textura y un acabado muy estético.
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